SIN TRANSFORMACIÓN,

NO HAY CAMBIO.

Aunque todos mis conocimientos se hubieran difuminado sin mis experiencias personales, si no hubiera aplicado todas estas herramientas en mí misma.

Todos tenemos una historia, aquí te comparto la mía.



La vida, me volvió a parar. ¿Qué era aquello que no estaba escuchando?. ¿Qué era lo que estaba escondiendo?. La verdad siempre busca la forma adecuada de salir a la luz. Mis dolores en mi espalda fueron creciendo hasta el punto de paralizar mi vida y dejarme en cama durante un año. Sí o sí, algo más grande que yo, me estaba diciendo que debía hacer balance de mi vida y escuchar a mi alma. Lo hice.

Y después de mucho trabajo y aprendizajes, me trajo hasta el momento en el que me encuentro.

Fue en esa dura etapa de mi vida donde comprendí lo que de verdad se escondía en mi interior.

Aprendí a escuchar mi cuerpo y descubrí que el camino que había elegido no era el mío. Solo actuaba de manera mecánica, quizás buscaba gustar o sentir la aprobación y admiración de mi entorno. La verdad es que aunque creía que ser azafata me encantaba, no era lo que de verdad me apasionaba. Aunque claro, era más fácil seguir la senda de lo que se supone que era normal que revelar al mundo lo que de verdad me decía mi alma.

Desde que era pequeña tenía la capacidad de ver más allá de lo físico. Podía ver la energía de las personas, conectar con su alma y recibir información de forma directa, pero solo algunas personas de mi entorno sabían de este don que la vida me había regalado. El miedo a no ser aceptada o ser señalada como un bicho raro, me llevó a ignorarlo. Pero ya sabes qué pasa cuando ignoras aquello que sabes, que busca la manera de mostrarte la verdad que vive en ti.

Aunque el cambio y la transformación duelen, hoy agradezco vivir las experiencias que me llevaron a encontrarme porque me han permitido liberar esa parte de mí que permanecía enterrada en las profundidades de mi ser.

Desde esta paz interior que siento ahora he construido mi propósito y mi existencia. Cuando haces aquello que tu alma te dice que debes hacer, cuando escuchas su voz, sientes su energía y vibras con ella, la vida se vuelve calmada, serena, pacífica y amorosa.

Gracias Vida.